Hugo y Diego
La presencia de Maradona en un reciente acto público celebrado en el Teatro Teresa Carreño, me hizo pensar en establecer algún tipo de comparación entre Hugo Chávez en la política con Diego Armando Maradona en el deporte. Pensé en un Maradona más que deportista un artista del balón pie. Su clarividencia y rapidez de pensamiento en el juego, su destreza en el regate capaz de desequilibrar a la más sólida defensa, su habilidad para los tiros directos fueron de verdad aspectos de excepcional belleza plástica y artística.Creo que Maradona empezó a tener problemas cuando para él todo el ámbito de su vida se redujo al deporte y temo también que Chávez comience a tener problemas por haberse configurado un contorno netamente político. Ser un artista del deporte no conllevaría sospechas porque al fin y al cabo los alcances de su acción serían muy limitados; pero tratándose de un político, decir que su proceder raya en los límites del arte no es precisamente un cumplido, porque su labor determina nada más y nada menos la diferencia entre lo que puede ser la felicidad o el llegar a la antesala de nuestra desintegración como sociedad.¿Habrá comenzado Chávez al igual que Maradona a tomar conciencia de su propio valor, cuando ve que alcanza tan importantes éxitos en su empresa política? ¿En el fondo esto no es una contradicción al liberalismo individualista contra el que tanto dice luchar?¿Al comenzar a tomar ese valor no es posible que se llegue incluso a hacer un gol con la mano, violando las reglas de juego, hecho que por cierto no lo escuché condenar en la reunión pública antes aludida y transmitida por televisión?Cuando Chávez procura imponer su voluntad; cuando lo vemos actuar con tanta cautela y sagacidad, desviando la atención pública de asuntos si no comprometedores por lo menos teñidos de colores muy poco vivos; cuando las medidas impopulares no las toma él directamente, por lo cual todos sus seguidores lo exculpan; cuando el estado se pretende exaltar aún más; cuando las reglas internacionales no lo detienen, cuando pretende fundar el estado sobre una plataforma militar sólida (incluyendo las milicias); cuando piensa en crear jurisdicciones de excepción cuando así lo crea conveniente, cuando quiere fijar las políticas económicas. Cuando todo esto sucede no puedo evitar pensar en una forma artística de gobernar pero a lo Maquiavelo.Mi más grande preocupación es que al igual que Maradona con sus dificultades extradeportivas, Chávez también las empiece a tener extra-políticas. Y digo preocupación porque hay mucha gente esperanzada en que de verdad se ejecute una gestión a favor de los “sudras”, para tomar una expresión del brahmanismo, que hace alusión a aquellos que nunca han sido favorecidos. Si Chávez lo único que está defendiendo son unos intereses exclusivamente particulares, entonces las palabras de Jesús: “... a los pobres siempre los tendrán con ustedes” habrán sido una profecía para todas las edades y una de las más importantes declaraciones políticas en toda la historia de la humanidad. ¿Será que Jesús quiso decir que siempre existirá la pugna por la riqueza y el poder político, en cualquier régimen? ¿Qué la igualdad material es una utopía? ¿Y si es así por qué el gobierno no nos da un avance del “reino que predican” de esta cualidad revolucionaria de la igualdad material?No es posible cerrar mis ojos ante la existencia de burgueses convertidos al socialismo, pero con el espíritu mercantilista vivito y coleando. Tampoco puedo hacerlo ante las desigualdades entre los ciudadanos de este país. No puede ser que a todos los que su razón les indique que se está en peligro de perder derechos que consideren naturales y sagrados, se les etiquete de opositores y se les amenace con “pulverizarlos”. ¿No es lo mismo que pregonan?: Que la libertad de unos vaya en detrimento de los otros. Díganme qué tiene de malo que alguien sea partidario de las ideas de Montesquieu acerca de la labor fiscalizadora que debe existir entre los poderes, y por ende no soslayar los casos que demuestran que eso no existe en nuestro país. O las de Rousseau de una sociedad civil no subordinada al estado. ¿No tengo yo el derecho a pensar que si el gobierno no puede lograr coordinar una unidad interna, conciliar los intereses particulares, es por falta de un liderazgo auténtico y capaz? ¿No es más fácil para un líder dirigir a unos uniformados externa e interiormente? ¿Es más fácil ser dadivoso y benefactor que ser un facilitador? Se que posiblemente me someta al escarnio de grupos religiosos que empiezan a atribuirle a Chávez un poder teocrático por exponer mis preocupaciones y pensamientos a través de este escrito. Y no niego que en algún momento sus propuestas a favor de las clases humildes suscitaron alguna simpatía en mí por el proyecto. Lo único que pretendo es no desconocer la historia. ¿Qué determina que al final del camino este también no traicione el espíritu inicial del proyecto, que la pretendida igualdad de clases se convierta en favorecedor de otras cúpulas, que terminarán igualmente “podridas”? Perdonen, pero me resisto a ver a Chávez como un Sacerdote, como un Rey, o como un Mesías. Aquellos que lo único que fueron fue hábiles políticos correrán la suerte de aquel que sólo fue un hábil futbolista. Empezarán a perder condiciones y sus hazañas sólo serán un recuerdo. Chávez es muy hábil, conoce lo que Cicerón llamó el “justo medio” por eso todavía mantiene un importante grado de libertad en el pueblo. Su idea de una sociedad compuesta por el pueblo, militares y otra gente llamada a moderar ciertos apetitos e instintos no es nueva. Son ideas del filósofo Platón. Los militares y las nuevas élites son mantenidas gracias a la contribución de los trabajadores. Chávez también sabe que la única manera que evolucionen las ideas políticas es que se escuchen los argumentos que defienden o atacan las estructuras sociales propuestas. Lamentablemente no creo que se produzcan debates auténticos cuando un sector da muestras de tener ideas fundadas en dogmas. Esto es necesariamente lo que explica la rapidez con que quieren implementar las reformas a la Constitución. Si soy víctima del poder mediático y de los mecanismos de control imperialista, por qué Chávez. al menos no me ofrece el tiempo para analizar todo y convencerme de que es lo mejor. Tiempo para persuadirme de que en verdad la transformación de la sociedad implicara un progreso para cada uno de sus miembros. Tiempo para pensar si me veré afectado en mis derechos. Tiempo para analizar esta contradicción de un estado revolucionario que en teoría apunta a que ese estado deje de cumplir en algún momento su función de control social, ya que desaparecerían los distintos niveles económicos y sociales, y un orden constitucional que más bien enaltece el estado. ¿Vendrá realmente una dictadura de Partido (PSUV) y repetiremos el fracaso de la Unión Soviética y los países de la Europa Oriental? ¿Por qué se percibe que si alguien se opone es porque quiere alcanzar el poder del estado, cuando en realidad sólo lo que aspira es que se le tome en cuenta? ¿Què seguridad tengo de que se reglamente esa reelección indefinida a la que aspira Chávez cuando el tendrá todo el poder económico y político cuando sea candidato? ¿Por qué nadie más puede usar la camiseta con el dorsal número “10”? ¿Cuál es la prisa? Cualquier venezolano consciente se hace esa pregunta, y tal vez en no responderla satisfactoriamente se esté jugando el destino político el ciudadano Presidente.Seamos sinceros: Yo quisiera creer que atacar la legitimidad de la propiedad privada que propone el socialismo, es la vía hacia el fin de los conflictos políticos, sociales y económicos. Yo quisiera creer que el poder político pueda ser ejercido por la colectividad, pero la historia ha demostrado lo utópico del planteamiento, y por eso surgieron las democracias liberales. ¿Yo, de formación protestante que es en esencia antidespótica, debo tener casi una fe religiosa y pensar que Chávez y sus criterios son infalibles y entregarle sin más el control pleno del Estado? ¿Como cristianos no estamos llamados a estar muy atentos a estos signos? ¿No fueron engañados muchos cristianos sinceros en otras épocas de la historia, por estas personalidades carismáticas que llegan allí cabalgando sobre los conflictos, hombres de guerra pero que muy a su pesar tienen que vivir la paz? ¿Llegaron a través de los conflictos e intituivamente saben que a través de ellos es la forma como podrán mantenerse? ¿No resume esto el ya amplio período de gobierno que le ha tocado vivir?
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